LA LLAMADA
Dr Hugo A. Fiallos
La primera vez que lo dijo no me molestó, acababa de dejarla y manejaba rumbo a la salida de la ciudad con un dolor intenso en el alma. Dejaba el Paraiso, y volvía a la realidad. A mi familia en Tegucialpa, a mi trabajo, a mi vida cotidiana feliz.
-Regresa...
Esta vez si lo noté y me sorprendió porque no esperé que ella me lo dijera. Pero ya estaba decidido, no había vuelta atrás.
-Regresa...
Cerré los ojos con fuerza y dudé, debo confesarlo que esta vez la voz tomó mas fuerza y me caló más hondo. Abrí los ojos y aceleré, tenia que escapar de esa tentación antes que me hiciera caer.
-Regresa...
Casi pierdo el control del auto. La urgencia por regresarme se me hacia cada vez mas fuerte y ese era un lujo que no podia darme.
-Regresa...
Mi corazón estaba acelerado, mis manos sudaban y me temblaba el Cuerpo, sabía que no iba a resistír más ese deseo de volver a menos que hiciera algo para detener ese impulso de una vez.
-Regresa...
Ahora la urgencia se vio superada por otra emoción: la ira, se estaba burlando de mí, apareciendose y diciendome con su melodiosa y acariciante voz regresa, regresa, regresa. Y no se lo iba a permitir. Ya habíamos quedado claros que no podia volver. Que no podiamos estar juntos.
Violentamente detuve el carro, abrí la puerta y me encare con ella:
-TE DIJE QUE NO PODIA!, NO PUEDO VOLVER CONTIGO AUNQUE ME MUERA DE GANAS DE HACERLO! EN TEGUCIGALPA TENGO MI VIDA!
Sin esperar su respuesta volví a mi carro y aceleré, no pude evitar tener esa sensación de vacío en el pecho y di una última mirada a través del retrovisor, sabia que era la última vez que la vería en este viaje.
La vi hacerse cada vez mas pequeña, clavada enmedio de la mediana con su color verde intenso y las letras en blanco que señalaban: RETORNO A PUERTO CORTES.

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