EUTANASIA EN JOVENES
La pregunta que nadie quiere responder
Dr Hugo A. Fiallos
Hoy les voy a hablar de algo que a la medicina le da miedo reconocer.
Porque estamos acostumbrados a decir que salvamos vidas.
Que luchamos.
Que no nos rendimos.
Pero hay algo que está empezando a pasar en el mundo… y nadie lo quiere decir con claridad:
Hay pacientes que ya no quieren vivir, y la medicina está empezando a decirles que está bien. Y el sistema judicial les esta empezando a decir que esta bien.
Y no estoy hablando de una señora de 85 años con cáncer terminal.
No estoy hablando de pacientes en coma.
No estoy hablando de personas que tienen días de vida.
Estoy hablando de cuando una persona joven quiere morirse… y el sistema de salud le dice que sí.
Es una mujer de 25 años.
Personas con depresión grave.
Personas con dolor crónico.
Personas que no se están muriendo… pero sienten que ya no pueden vivir.
Y no, no es un tema político.
Es un tema médico.
Es un tema psiquiátrico.
Y es un tema que a cualquier médico le da escalofríos, aunque nadie lo diga en voz alta.
Y lo más incómodo de todo es que esto ya no es teoría.
Está pasando en Bélgica, en Países Bajos.
Se está discutiendo en Canadá.
Y ahora explotó en España
Hoy les voy a hablar desde la medicina real.
Y la pregunta no es si la eutanasia es buena o mala.
La pregunta real es esta:
¿Estamos ayudando a morir a pacientes que todavía podrían vivir?
Lo primero que tengo que aclarar porque todo el mundo lo está entendiendo mal es que cuando alguien escucha “eutanasia por depresión”, lo primero que imagina es esto:
Alguien esta triste → pide morir → el Estado le dice que sí.
Eso es falso.
Para empezar, cuando un caso se vuelve viral es apagar Twitter, apagar TikTok y apagar la indignación barata.
Porque cuando la gente se indigna, deja de pensar.
El caso no es “una chica deprimida a la que el Estado quiere matar”.
Eso es propaganda emocional, no información.
En los países donde esto existe, lo que realmente se evalúa es algo mucho más complicado:
Depresión grave.
Años de tratamiento sin respuesta.
Sufrimiento psicológico extremo.
Y algo que suena frío pero es clave en medicina:
“Sufrimiento irreversible”.
Y aquí es donde empieza el problema.
Porque en medicina intensiva sí puedo decir que algo es irreversible.
Pero en psiquiatría, no siempre.
Y ese es el conflicto central de todo este episodio.
Qué está pasando realmente (sin el ruido de redes)
Es una mujer joven.
Tiene paraplejia.
Tiene dolor crónico.
Lleva más de un año solicitando eutanasia.
Fue evaluada por médicos.
Fue evaluada por comités.
Fue evaluada legalmente.
Y aun así su familia intentó detenerlo.
Y aquí es donde el caso deja de ser político y se vuelve brutalmente médico.
Porque la pregunta ya no es si puede caminar.
La pregunta es si puede vivir.
Y aquí viene una de las preguntas más difíciles de este episodio:
¿Quién decide cuándo alguien ya no puede más?
¿El paciente?
¿El médico?
¿La familia?
¿El Estado?
Porque todos creen tener la respuesta… hasta que les toca vivirlo.
Lo que ya está pasando en el mundo (esto no es un caso aislado)
Este tema no nació en España.
Lleva años pasando en Europa.
En Bélgica y en Países Bajos ya existen casos documentados de eutanasia en pacientes con depresión grave que no respondieron a tratamientos durante años.
Y aquí viene lo más duro:
No eran pacientes que tomaron una decisión impulsiva.
Eran pacientes que llevaban décadas sufriendo.
Depresión resistente.
Trastornos de personalidad.
Intentos de suicidio repetidos.
Tratamientos que no funcionaron.
Y la medicina llegó a una conclusión incómoda:
Hay pacientes que no mejoran.
Y decir eso va en contra de todo lo que nos enseñaron.
Lo que la gente no entiende sobre el sufrimiento psicológico
La mayoría de la gente cree que el sufrimiento psicológico es menos grave que el físico.
Eso es mentira.
El dolor físico te destruye el cuerpo.
El dolor psicológico te destruye el sentido de vivir.
Y aquí es donde entra la parte que nadie explica bien.
La mayoría de las personas cree que la depresión es tristeza.
Eso es mentira.
La depresión grave no es tristeza.
Es una cosa mucho peor:
Es la pérdida total de sentido.
Y cuando alguien pierde el sentido, ya no estamos hablando de tristeza.
Estamos hablando de algo mucho más profundo:
La sensación de que la vida no tiene salida.
Y cuando eso se mezcla con una enfermedad irreversible, ocurre algo muy peligroso:
El paciente no quiere morirse porque esté deprimido.
El paciente se deprime porque siente que su vida ya terminó.
Y eso cambia todo.
Y es lo que hace que este tema sea tan peligroso.
Porque entonces la pregunta médica no es:
“¿Tiene depresión?”
La pregunta real es:
¿Su sufrimiento es tratable o no?
Y aquí es donde la psiquiatría entra en una zona muy incómoda.
Porque a diferencia del cáncer, la depresión no tiene un examen de laboratorio que diga: es irreversible.
Porque si aceptamos que el sufrimiento psicológico puede ser irreversible, entonces estamos aceptando algo que la medicina nunca quiso aceptar:
Que no todos los pacientes se pueden salvar.
Lo que diría un médico que trabaja con pacientes reales
Ahora les voy a hablar como alguien que ve pacientes graves todos los días.
Porque en la vida real pasa algo que no sale en redes sociales:
Hay pacientes que dicen que se quieren morir… y después quieren vivir.
Hay pacientes que se rinden… y después luchan.
Hay pacientes que dicen “no puedo más”… y meses después están vivos.
Eso pasa más de lo que la gente cree.
Por eso este tema es tan peligroso.
Por eso este caso es tan incómodo para los médicos.
Porque aceptar la eutanasia en un paciente joven significa aceptar algo muy duro:
Que la medicina no solo puede salvar vidas.
También puede decidir cuándo dejar de intentarlo.
Y eso no es una decisión pequeña.
Porque si la medicina se equivoca una sola vez, el error no se puede corregir.
El problema médico real (no el político)
La discusión pública es política.
Pero el problema real es médico.
Y el problema es este:
¿Cómo sabemos cuándo una depresión es realmente irreversible?
Porque si no lo sabemos con certeza, entonces la eutanasia por depresión se vuelve una decisión basada en probabilidades, no en certezas.
Y eso es extremadamente peligroso.
La parte más incómoda de todo este episodio
Aquí viene la parte que nadie quiere escuchar.
Porque todos quieren creer que el problema es el sistema.
Porque todos quieren una respuesta simple.
Pero no la hay.
No todos los pacientes con paraplejia quieren morir.
No todos los pacientes con dolor crónico quieren morir.
Y no todos los pacientes con depresión están condenados.
Pero también hay algo que es verdad:
Hay pacientes que llevan años sufriendo.
Años sin mejorar.
Años sin esperanza.
Y cuando alguien lleva años diciendo que no puede más, ya no estamos frente a un episodio depresivo.
Estamos frente a una vida que el paciente siente que terminó.
Y esa es una realidad que la medicina todavía no sabe cómo manejar.
La pregunta que nadie se atreve a hacer
Voy a decirlo como médico.
La pregunta no es si la eutanasia es correcta o incorrecta.
La pregunta real es esta:
¿Cómo sabe la medicina cuándo un sufrimiento psicológico ya no es reversible?
Porque si no sabemos eso con certeza, estamos entrando en un terreno peligrosísimo.
Pero si lo sabemos, entonces también tenemos que aceptar algo igual de incómodo:
Que hay pacientes que no quieren ser salvados.
Este caso no es solo un caso.
Es una señal.
Porque cuando alguien de 80 años muere, el mundo lo acepta.
Cuando alguien de 25 años quiere morir, el mundo entra en pánico.
Y ese pánico dice mucho más sobre nosotros que sobre el paciente.
Nos cuesta aceptar que alguien joven pueda sufrir tanto como para querer desaparecer.
Pero eso no significa que no ocurra.
La medicina moderna se está enfrentando a algo que nunca había tenido que decidir:
¿Salvar la vida siempre es lo correcto?
¿O existe un punto donde salvar la vida se convierte en obligar a alguien a sufrir?
Y no hay una respuesta fácil.
Este no ha sido un episodio cómodo.
No es un episodio para quedar bien.
No es un episodio para ganar seguidores.
Es un episodio para pensar.
Porque tarde o temprano todos vamos a enfrentar esta pregunta:
¿Qué es más importante… vivir o dejar de sufrir?
Y tal vez la parte más honesta que puede decir la medicina hoy no es que tiene la respuesta.
Tal vez lo más honesto es admitir que todavía no sabemos dónde está el límite.
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