Honduras no eligió bien, eligió menos mal
Dr Hugo A Fiallos Cuando las urnas hablan y nadie las escucha, no están perdiendo autoridad: están gritando que el país no confía en sus propias reglas. Eso es justo lo que ocurrió en Honduras desde el 30 de noviembre de 2025, cuando millones de ciudadanos votaron en elecciones generales que, a casi un mes después, terminaron con un presidente electo oficialmente declarado pero muy poco aceptado. Ese limbo no fue un accidente técnico ni una incompetencia aislada. Es el síntoma de una crisis de legitimidad democrática que se ha venido gestando desde hace años, un ciclo en el cual los políticos priorizaron la confrontación y mentarse la madre o insultar a los ciudadanos, sobre la institucionalidad y donde las esperanzas de la indiada chocaba contra la incapacidad de los mecanismos para ofrecer soluciones. Aquí todos gritan “fraude”, pero nadie explica bien cómo, dónde y quién. Y cuando nadie puede probar nada, lo único que queda claro es otra cosa: El sistema no da confianza ...