Diputados nuevos, mañas viejas: la pelea por la presidencia del Congreso Nacional
DR HUGO A FIALLOS En Honduras, cada vez que se elige un nuevo Congreso Nacional ocurre el mismo milagro bíblico: Diputados recién juramentados se transforman, de la noche a la mañana, en expertos constitucionalistas, mártires de la democracia y defensores acérrimos del pueblo. Todo al mismo tiempo. Bendito sea Dios hermanos, alabemos al señor. Amén.
Por que esa transformación? Las caretas de personas bonachonas, honestas y sonrientes se cae, las diputadas ya les vale salir en la tele sin maquillaje ( inserte aquí un grito ahogado de terror), y todo por una sola razón: Qudarse con la presidencia del Congreso Nacional.
Porque no, no es amor por la patria. Ni es vocación de servicio. No es un súbito despertar democrático. Es miedo. Es ambición. Es supervivencia política.
En teoría, el Congreso Nacional debería ser un espacio para debatir ideas, construir leyes y representar a la ciudadanía. En la práctica hondureña, es otra cosa: una mezcla entre búnker, iglesia con misas n...